LA RECETA ORIGINAL DEL PAN DE QUESO BRASILEÑO

La receta que os traigo hoy es una clásico que siempre estuvo presente en mi vida. Me acuerdo de despertarme por la mañana y sentir ese olorcito que desprende al hornear y del café recién hecho, y por supuesto, de mi madre luchando para sacarme de la cama, ya que mi clase empezaba a las 07:00 de la mañana.

El tipo de almidón es muy importante en esta receta. El almidón agrio hace con que el pan de queso crezca mas, quedé más crujiente por fuera y crea unos alveolos espectaculares en el interior. Ya el almidón dulce nos dará una masa más densa, con una miga muy compacta. Lo ideal es mezclar los dos, y la proporción que yo os propongo es perfecta para lograr un pan crujiente por fuera y tierno por dentro, pero vamos, que en la ausencia de uno, se puede hacer solo con el que tengáis a mano!

INGREDIENTES
2 tazas (300gr) de almidón agrio de yuca
1 taza (100gr) de almidón dulce de yuca
1 ½ taza de queso rallado (170gr aproximadamente)
3 huevos 1 ½ taza (375ml) de agua
¼ de taza (37,5ml) de aceite de girasol
1 cucharadita de sal
aceite de girasol para untar las manos

En un bol (se puede hacer a mano, con una cuchara de palo, como hacia mi madre y mi abuela), mezclamos los almidones con la sal. Ponemos el agua con el aceite a calentar y mientras tanto rallamos el queso.
Cuando el agua empiece a hervir, la vertemos de golpe sobre el almidón y removemos bien. Unos cinco minutos después, comprobamos que la masa esté más templadita, para eso ponemos nuestro dedo, si aguantamos, el queso aguantará, así que lo echamos en el bol y mezclamos.
Una vez incorporado el queso, añadimos los huevos uno a uno hasta obtener una mezcla pegajosa, pero maleable.
Hacemos bolitas y las ponemos en una bandeja, con espacio entre ellos porque crecen un montón y los llevamos a horno pre calentado a 200 grados por (eso depende del tamaño) 25-30 minutos, hasta que el pan de queso se vea ligeramente dorado. Dejemos que se enfríen un poco (o no, que a mi me gusta recién sacado del horno) y lo disfrutamos, en mi caso con un café americano!

También podemos congelar nuestros panecitos para tenerlos siempre recién horneados, que es como se come. Los sacamos deirectamente del congelador al horno precalentado a 180 grados y tardará unos cinco minutos más!

Dulces besos

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